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CUENTOS QUE CURAN

Ha llegado a mis manos un interesante artículo de Marta Espar  El País 10/07/10 sobre  los cuentos clásicos infantiles. Es una vieja polémica conocida en tre los psicólogos y los educadores infantiles, partidarios unos, detractores otros…, pero el artículo cuenta…

La medicina ayurvédica recetaba al paciente un cuento como parte de un compendio de remedios naturales. En 1794, a un niño de nueve años le extirparon un tumor. Mientras trataban de paliar su dolor – todavía no existían los anestésicos-, le contaron un cuento. Este niño escribiría 18 años mas tarde  BLANCANIEVES . Era Jacob Grimm. Junto con su hermano Wilhelm , firmaría una larga lista de cuentos clásicos que hoy se siguen leyendo. Con este ejemplo la autora Begoña Ibarrola responde a la pregunta ¿ Curan los cuentos?

Leer  ” PINOCHO ” no evita que un niño mienta. Pero a través de algunos libros, los pequeños descubren estrategias para enfrentarse a situaciones de conflicto. Y además se divierten, que no es poco.

¿Que opinión les merece el tema?

2 respuestas a CUENTOS QUE CURAN

  • MAITE
    MAITE dice:

    En muchas ocasiones hemos escuchado relatos que nos inspiran, nos hacen sentirnos valientes, tristes, asustados o confiados en nosotros mismos. Otras veces, historias que escuchamos nos llevan a hacernos preguntas sobre nosotros mismos y nuestra existencia o nos ofrecen respuesta a preguntas que nos hacemos con frecuencia. Por ello, muchos psicólogos se han dedicado a estudiar el poder curativo que tienen los cuentos, independientemente de que sean nuevas historias y los cuentos de siempre.

    Según la psicóloga junguiana Clarisa Pinkola Estés, los cuentos se pueden utilizar como vitaminas del alma, y pueden ayudar a despertar nuestra vida interior cuando estamos asustados o nos sentimos acorralados.

    No sé si yo, cuando leía cuentos era consciente , ó percibía todas esas sensaciones, pero sí me transportaban a otro mundo, a otra realidad.

    Buen artículo, Alejandra.

  • Eukene
    Eukene dice:

    Curioso tema. Los cuentos despiertan y estimulan la curiosidad y la imaginación del niño y creo que es indudable (en muchos sentidos) su valor. En algunos ámbitos se discute la pedagogía y la bondad de los cuentos clásicos, considerados por algunas personas demasiado crueles o terribles. Algunos de estos cuentos clásicos han sido “dulcificados”, suprimiendo o cambiando los pasajes más dramáticos o tenebrosos, en la creencia de que pueden producir miedo en los niños. En mi infancia, muchos cuentos clásicos me llegaron modificados (en general bastante enternecidos) a través de los maravillosos dibujos de Walt Disney. De adulta he podido leer algunos de estos clásicos y he podido comprobar que si bien la belleza del los dibujos de Disney es indiscutible, las historias tal y como nos las cuentan han perdido mucha de su belleza y autenticidad.
    “Las aventuras de Pinocho” de Carlo Collodi es un libro maravilloso y muy recomendable para niños y no tan niños. Como dice en el apéndice del libro: “La madera de que está tallado Pinocho es la humanidad. Pinocho es la fábula de la vida; del bien y del mal, de los errores y de los arrepentimientos, del ceder a las tentaciones, a la comodidad, a los caprichos, y del resistir y replegarse y volver a levantarse, del atolondramiento y de la prudencia, de los impulsos egoístas y de los altruistas y generosos”. Estoy muy de acuerdo, con Pinocho los niños aprenden y se divierten.

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